Cuando luego de décadas de pertenencia a una comunidad, te das cuenta que la máscara que te protegía ahora te asfixia, te la quitás o te morís.
Y en el proceso, pegadas a ésa máscara se arrancan pedazos de tu cara.
Será por eso que te tratan como a un desfigurado. No te reconocen, o si lo hacen se corren. Y te sentís un exiliado, o un extranjero (pienso en mi abuelo recién llegado de Europa)
Y a donde vayas, y no importa el tiempo, te van a doler las heridas de tu cara.
¿Pero sabés? Es tan lindo sentir el viento fresco...
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